Querido
Ve a las altas hora que me tienes escribiéndote sólo para ti. No sabes las ganas que había tenido de unirme a ti en nuestras letras. Mi voz se calla, pero mis palabras hablan. Tú puedes escucharme en la distancia con la armonía en mi poesía. Pero eso no evita que tenga tantas ganas de colgar de tu cuello mientras me abrazas y me elevas por los aires. No dejes jamás tu promesa que yo eternamente me estaré plasmando con dedicación a ti en mis hojas. Quiero encontrarme contigo y aunque el tiempo marque una gran brecha entre nosotros, podamos mantenernos unidos con ese hermoso sentir que nos damos uno al otro.
Tuyo, Edgar
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