Cada vez que dudaba de lo que decías sólo te oía decirme: “Ah, ¿lo dudas?”, como una gran culpa de mi parte y una ofensa hac ia ti, recibiendo tu indignación acompañada de tu silencio. Pero el día en que ese otro se hizo pasar por ti y te encontré luchando contra él, ambos a punto de matarse uno al otro, estaba en mí la oportunidad de salvar a uno; en ese momento no sabía quién era esa persona con la cual había decidido compartir mi vida, con la que había intimidado mostrándole la construcción de mis pensamientos, mis miedos, mis luchas, mis heridas y cicatrices: mi personalidad y, sin dejar aparte como algo distinto de lo íntimo, mi erotismo y mi sexualidad. Quién de las dos personas que tenía frente a mí, uno sujetando el brazo diestro del otro alejando de su rostro su mano la cual apañaba una brillante navaja y con la derecha tomaba por la muñeca ejerciendo fuerza en sentido contrario hacía sí mismo para soltar de su cuello el antebrazo que lo asfixiaba, era ese ...
🖤
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