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Solo

Sombra oculta indefinida estoy nadie me nombra. Oscura visto el lienzo mortifero sabor a nada. Libre me dicen apenas me desean ruegan me vaya. Olor a muerte sé no ser bienvenida al anochecer.
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Sobre "No supe dónde quedó" de Sebastián Ladeaki

  Para Él, el Zorro Estimado lector, antes de iniciar me gustaría hacerte una advertencia. Si tu único interés es encontrar un análisis literario de la obra, con pretensiones objetivas, simplemente para saber de qué va ésta sin querer viciarte de una perspectiva íntima, será mejor que sólo leas la primera parte de este escrito. De lo contrario, ya nos encontraremos en el final, simplemente.   1. La obra no supe dónde quedó es el tercer libro del escritor Sebastián Ladeaki, y la primera antología de cuentos -mas no sus primeros cuentos. Sospecho que el inicio en minúscula del título es un fragmento de una oración que se nos mantiene oculta, como si el escritor quisiera guardarse algo dicho o por decir. Aunque también se podría inferir que, con toda intención, esta incompletitud se deba a que el lector será quien desde su intimidad complete eso que falta para alcanzar la unidad oracional a partir de sus creencias o sentimientos. Este supuesto lo creo porque bien sabemos...

Prematura

Renuncio hoy A las palabras En verso en prosa, De tinta, sonoras, callas Alguna vez dedicadas.             Porque Venidas a menos, Vacías y olvidadas No tienen nada por decir Ni nada por hacer. Balbuceos sucios, Engañosos y ofensivos Del genuino infante, primerizo En nombrar al mundo apenas visto             Porque Las palabras vacías no son más Que anhelos del ignorante, Infante o amante, Que asfixian y duelen. Acaso estas mienten El último aliento Que a medias tintas anuncia La muerte prematura Del poeta que no soy. Que no fui.

Colores

Colores brillan de deseo un, dos o más sobre oscuros nocturnos de noches diarias. Primerizo y se sentía bien. De terciopelo el tránsito hacia la luz tendida para dejarme caer y reír. Destellos luces en el cielo luces en el cielo y bailo con mi sombra manejamos ebrios ella de copiloto vamos hacia lo alto. Mi canto se entrecortó o la risa o el llanto una o dos, más revolotean mariposas y en mi cabeza la primavera. Por días, días y noches pulí la pista de baile me aprendí el karaoke por ver colores que me hicieran feliz.

Fénix

Vi de las fauces, oscuridad mortífera, volver a la vida cientos de aves lanzadas a tierra firme, cuando llegaste. Así, remolino de mis anhelos (aleteaste) en el desierto acallado (oasis) de rojo vivo encendiste mi piel. Eres fénix. fuego latente en las cenizas asfixiantes, consumadas y acumuladas, en las heridas sangrantes. Eres fuerza y luz, día siguiente despide la tempestad tu estar. Por ti dios celoso de tu hacer en mí invocó volver mil demonios feroces intrañables. Mas de tus labios un pacto (secreto) mil voces tuyas y un tacto te coronan domador. JM/GDL/08.12.20

Te pido

Siete veces te pido tengamos que vernos así acaso tenga que ser fortuito como nuestro inicio fortuito sea que yo esperaré quince a la una en la mesa de siempre tapiz escarlata y mesa caoba. Ven siéntate charlemos como viejos amigos te pido lo de ayer y para mí lo mismo y sigamos así hasta que La Opera bajo la noche para dos tú y yo sea promesa suficiente siempre de necesitarnos si nos recordamos o un suspiro delata que nos extrañamos así extraños el tiempo nos haya vuelto. Para Él DOJC/CDMX/07.11.20

"Pedí que no los dejaran pasar" de Sebastián Ladeaki

Se suele decir entre los lectores de hueso colorado, que una obra entre más corta, más compleja de comprender. Porque no siempre se necesitan de extensiones largas para ser suficientemente narrativo, sino unas cuantas palabras que digan lo necesario; como por ejemplo 104 páginas. Por ello, con atrevimiento, puedo decir que Pedí que no los dejaran pasar es una obra que ya en su portada nos demanda una capacidad interpretativa de comprensión, pero que en sus tonos sombríos nos preludia un sensacionalismo -no en su empleo periodístico- insalvable. Los que conozcan (contemporáneos y futuros) la obra artística de Sebastián Ladeaki, no podrán disociar su excelsa capacidad creativa para siempre provocar una experiencia estética al foráneo del medio artístico. Ya sea a través de la técnica, el estilo o el contenido, o en su conjunto como unidad, el artista logra provocar al esteta, en un acto volitivo, libre, a Sujetar-se a la obra para encarnar una de las capacidades humanas más viole...