Ir al contenido principal

Y así

No necesitas decir nada amor, sé que estás por machar de mi lado… aunque hace tiempo que dejaste de estarlo. Esperábamos el atardecer en aquel sofá del cual solías decir que estaba hecho para mí. Mírame ahora tan lejos de ahí.


No aparentes el mismo interés por mí, que ahora entre nosotros sólo queda lo que hay por dejar. Y perdóname que hasta estas alturas me permita mentir que todo está bien. Bien sería volver al café por la mañana y alimentar los peces.


Antes de estar aquí he parado los relojes, he roto la Relatividad y me volví teísta para hurtar la eternidad. Por favor sólo un infinito en otro, después sin más tendré que volver, que he perdido a mi compañero celestial. ¿De dónde tu velocidad de escape de nuestro abrazo gravitacional?


No me des respuesta alguna, es pura retórica al dolor. Que después del sofisma sólo el abismo como verdad, ni tú ni yo figuraremos más en la existencia. No me lleven flores que sólo dormiré un poco.

Perdón si fueron sólo palabras, recibe así un beso, jamás ensayé el final.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Prematura

Renuncio hoy A las palabras En verso en prosa, De tinta, sonoras, callas Alguna vez dedicadas.             Porque Venidas a menos, Vacías y olvidadas No tienen nada por decir Ni nada por hacer. Balbuceos sucios, Engañosos y ofensivos Del genuino infante, primerizo En nombrar al mundo apenas visto             Porque Las palabras vacías no son más Que anhelos del ignorante, Infante o amante, Que asfixian y duelen. Acaso estas mienten El último aliento Que a medias tintas anuncia La muerte prematura Del poeta que no soy. Que no fui.

Solo

Sombra oculta indefinida estoy nadie me nombra. Oscura visto el lienzo mortifero sabor a nada. Libre me dicen apenas me desean ruegan me vaya. Olor a muerte sé no ser bienvenida al anochecer.

Te dejé

Cada vez que dudaba de lo que decías sólo te oía decirme: “Ah, ¿lo dudas?”, como una gran culpa de mi parte y una ofensa hac ia ti, recibiendo tu indignación acompañada de tu silencio.   Pero el día en que ese otro se hizo pasar por ti y te encontré luchando contra él, ambos a punto de matarse uno al otro, estaba en mí la oportunidad de salvar a uno; en ese momento no sabía quién era esa persona con la cual había decidido compartir mi vida, con la que había intimidado mostrándole la construcción de mis pensamientos, mis miedos, mis luchas, mis heridas y cicatrices: mi personalidad y, sin dejar aparte como algo distinto de lo íntimo, mi erotismo y mi sexualidad. Quién de las dos personas que tenía frente a mí, uno sujetando el brazo diestro del otro alejando de su rostro su mano la cual apañaba una brillante navaja y con la derecha tomaba por la muñeca ejerciendo fuerza en sentido contrario hacía sí mismo para soltar de su cuello el antebrazo que lo asfixiaba, era ese ...