Tengo que darle existencia a un tercero, distinto de mí, de ti, muy cercano a lo en sí y por sí, a lo que podamos cargar de nuestros actos mientras nos vamos alejando uno del otro; yo en mi dolor, tú sabrá en qué.
Por mí puedo dejarme dejar (sin la flexión del a ti en -te, que puede implicar o connotar cosas que no quiero), que como aquel día que te vi en brazos extraños acompañado de lo que reflejaba tu rostro -aún en el intento de anular mi juicio-, tomar nuestros rumbos aún así sienta verme en cualquier momento recogiendo trozos de mí.
Volviendo al instante mencionado, cuando se abrió un abismo en mi estomago con la sensación que lo acompaña, mayor motivo tenía para alejarme de tu mirada, tal vez extrañe cómo me acogías; tengo la esperanza de un futuro en el cual nos encontremos no siendo lo mismo.
Comentarios
Publicar un comentario