Permanezco
en silencio mirando el suelo, observando cómo lo temido se acerca sin descaro
alguno, alguna que otra sensación trae consigo, yo, admito que no feliz acepto;
sabía.
La
luz a veces no resulta suficiente para esclarecer, la obscuridad misma comienza
a expandirse y eso me resulta más claro, visible y hasta inteligible.
No
tomes mi mano, detente por fa… no entrelaces lo que mañana no será más, no
dejes que en ese día, o quizás en esos días después vaya comparando caracteres
y texturas en la otredad, con el anhelo de encontrarte de nuevo.
Deja
de mirarme, así, así es… como tú, sólo tú… sabes que… me estremezco cuando me
tocas sin necesidad de hacer viajar tus manos por mi cuerpo, sin necesidad de
crear torbellinos de tu aliento sobre mi piel. Basta la tormenta que va… ahí,
no, aquí mismo adentro, siente el corazón agitado, ¿o será que sigue
emocionado?
Si
te lloro no es dolor, al menos no solamente. Puedo sonreír al momento que te
escucho nombrarme en adjetivos. Ahí estás, no aquí, diciendo que partes con un
“no quiero hacerte daño”. Y yo quiero decirte que es tan mío, que ya estaba,
que puedes quedarte a lo que gustes, que continúes abrazándome en tu sonrisa o
en tu “pequeño”.
Me
dijiste tantas veces y te dejé decírmelo si era condición para que mis adentros
se complacieran en deleite al resonar tu voz, aún yo quisiera gritar que había
pasado…iba a estar bien. Pero temía más que como el universo te fueras alejando
cada vez más.
Hace
frio, disimulo que es el viento. Lloro, quizá es polvo. No digo lo que es,
intuyo que lo sabes. Vuelves a decirlo tan dulce que un rayo ha trozado mis
entrañas. Te susurro con alegría, te miro como te gusta: estaré bien.
Cuál
es el miedo, ¿es temor? Me cuestiono si seré yo. Quizá no tanto, si yo busqué
un sustento que parecía firme, sólido, resistente, que pudiera sostenerme, y no
fue así realmente; qué me hace creer que desde ti no es así, al final lo mismo.
Aquí
sigo, en la poesía del instante. Me arrastra la temporalidad, me sujeta a
pensar en continuar y me embriaga de progreso. En mi poca lucidez, cuando la
luz va siendo un fenómeno electromagnético, el cosmos se queda estrellado y
lejos, frio ahora es propiedad del viento, mi último aliento del alma como
testigo mudo se va a tus labios en forma de beso.
Comentarios
Publicar un comentario