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Irse después de un siempre

Aun el silencio mental es imposible, por más que queramos concientizar el acto; terminando en tener su aparente estar sólo en palabras, y las más grandes intenciones de que continúe. Si me recargo de un costado, en el vidrio del camión, sólo obtengo que mi cabeza rebote al ritmo del motor y se balance hacia delante con algún que otro pedaleo al freno. No logro concentrarme. Olvidar muchas veces, por no cometer el error implicado en el siempre, me ha parecido un absurdo. Quiero hacerlo recordando, pero cuando hago esto más lo atraigo, hasta que se queda ahí, no tan lejos de mí. Sin engaños, más aún: en mí.

Pero cuántas millas, o cuántos cuántos implican el para siempre. Nos perdimos en la intuición de la linealidad, y el tiempo, para quien somos incognoscibles, está aquí. En las metáforas te perdí, diciéndome referencias como la Luna y Plutón, hasta lo inexistente para nosotros aún pero que no dudo que quizá sea; no obstante te alejaste siguiendo un camino y abandonaste a quien te dijo sí al para siempre. Por ello siento cierta incomodidad con los meta, con lo que está más allá de. Quizá sólo era suficiente, ya no diré necesario, que sintieras mi sonrisa y mis ojos, aun lado las manos si se puede tocar desde un a a un b donde no hay ningún conjuntor, ninguna lógica, mi voz buscándote.

Has vuelto, teniendo únicamente de ti, sin sonido de tus cuerdas, esas que me parecían como la de los instrumentos, sin un gesto de tu rostro, ausencia de algún sentimiento verídico, un texto de encuentro. Hace unas calles que voy, aquellas en donde un mundo posible era que nos besáramos como cuando jugábamos al secreto pero sólo es en este las vías de los autos. Voy en ejecución motriz, pensando en la casualidad de perdernos de nuevo, uno al otro en esta tierra que pisamos. Me duele que sea así, sólo así. Me duele no tener que jugar con mis estados que te sacaban una que otra mirada de extrañes, no fingir y realmente sentir, ya estoy a unas cuadras del punto o centro, como sea que le llamen los geómetras.

-Hola. Ant.

Lo miro sin decir algo, lo tomo en silencio. Nes.

-Lamento haberme ido –y el silencio se llena de voz.

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