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Lo que venga con etiquetas

 

¿En qué momento surgieron las etiquetas en las prendas y calzado?
No
me refiero a aquellas que dicen talla y cómo se sugiere su cuidado e higiene.
No
, sino aquella que ya no sugiere, impera: dice para quién es cada cual.
 
Sería absurdo reclamarle a las cosas un comportamiento,
es como querer mover lo inamovible.
 
Podría pensarse que gozan de exclusividades
pero son tan cosas que no pueden gozar,
y si esto es así, que absurdo suena el inicio de este párrafo
haciendo voz a la posibilidad.
 
Quizá sea porque a eso que llamamos animal racional sea quien porta las cosas,
pero como alguien dijo: el tener una madre no implica que todo lo tenga:
la causalidad tiembla, la contemplación observa sintiendo, las compañeras tantas veces en duda su filia piensan y reflexionan en razón de su nombre.
 
Entonces, ¿por qué los tacones son de mujer, lo azul de niños, lo rosa de niña? Entre tantas más.
Y si atendemos a las di-fe-ren-cias, ¿por qué los colores claros son de las buenas y los escotes más pequeñeces de las putas; los trajes de los caballeros y las camisas con chanclas más bermudas de los vagos? Aquí tantas más.
 
Si nos fuéramos de cosa en cosa veríamos el juego de palabras y la estupidez del racional.
¿Por qué no se nos ocurrió mejor decirle animal estúpidamente racional?
Digo, abusa de lo último, más no porque lo use.
 
Dice que las cosas son de o para.
No aclara su disque necesidad de diferenciar lo que cree diferente,
que si es de grado o de tipo, a veces dice que de ambos.
Y vaya, no olvidemos su proyección cuando quiere que las cosas sean como se bofa de ser.
De ahí que condene hasta a una piedra por el anima que carece.
 
Sólo quiero decir que si elijo ponerme una minifalda jeans con unos tacos coloridos,
una camisa de resaque con una de botones y a cuadros,
el reloj en el dedo, el esmalte azul y marino, los labios a un rojo vivo,
el bigote recortado y la barba semiforme,
y el cabello a colores y como me levante del sueño,
prefiero portar sin etiquetas y ser tal cosa se les ocurra,
dejando espacio para lo que se les venga a futuro ocurrir,
todo esto antes que un animal estúpidamente racional.

Edgar Ibarra

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