Ir al contenido principal

Abertura y llegada

Puerta dejada.
Interna. Destinada a,
apertura anunciada.

Designios varios
caminos subterráneos.
Las raíces encuentran
agua que a veces
llega por su cuenta.

Preludio:
pura imagen incierta-
mente ficticia. Regocijo
de la ignorancia. Después
susurro y composición,
nombre tuyo: llave al corazón.
Solamente.

La grandeza
poco espacio ocupa y no
se achica. Así
la primavera oculta
llamó en el resquicio de la puerta.

Llegaste.Y sin saber
preparo el ayer.
No es capricho.
Es no olvidar. Intentaré.

El pasado, como suma
continua, prendido de ti trae
invitados reencarnados:
fantasmas de un invierno en penumbra.

Entre fanfarreas
di la vida a tu llegada.
Conté los días
y sumé a los recuerdos tu mirada.
Ensoñada primavera
no siempre es una estación; acaso
la disposición de genuina sumisión
de entregarse sin medidas.

¿Y tú?
Solo tú.

Te fuiste anoche;
cercano,
amanecerá.
La puerta se abrirá
hoy
cerrada está.

Tla. Mx. I.2019

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Prematura

Renuncio hoy A las palabras En verso en prosa, De tinta, sonoras, callas Alguna vez dedicadas.             Porque Venidas a menos, Vacías y olvidadas No tienen nada por decir Ni nada por hacer. Balbuceos sucios, Engañosos y ofensivos Del genuino infante, primerizo En nombrar al mundo apenas visto             Porque Las palabras vacías no son más Que anhelos del ignorante, Infante o amante, Que asfixian y duelen. Acaso estas mienten El último aliento Que a medias tintas anuncia La muerte prematura Del poeta que no soy. Que no fui.

Solo

Sombra oculta indefinida estoy nadie me nombra. Oscura visto el lienzo mortifero sabor a nada. Libre me dicen apenas me desean ruegan me vaya. Olor a muerte sé no ser bienvenida al anochecer.

Te dejé

Cada vez que dudaba de lo que decías sólo te oía decirme: “Ah, ¿lo dudas?”, como una gran culpa de mi parte y una ofensa hac ia ti, recibiendo tu indignación acompañada de tu silencio.   Pero el día en que ese otro se hizo pasar por ti y te encontré luchando contra él, ambos a punto de matarse uno al otro, estaba en mí la oportunidad de salvar a uno; en ese momento no sabía quién era esa persona con la cual había decidido compartir mi vida, con la que había intimidado mostrándole la construcción de mis pensamientos, mis miedos, mis luchas, mis heridas y cicatrices: mi personalidad y, sin dejar aparte como algo distinto de lo íntimo, mi erotismo y mi sexualidad. Quién de las dos personas que tenía frente a mí, uno sujetando el brazo diestro del otro alejando de su rostro su mano la cual apañaba una brillante navaja y con la derecha tomaba por la muñeca ejerciendo fuerza en sentido contrario hacía sí mismo para soltar de su cuello el antebrazo que lo asfixiaba, era ese ...