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Historia breve

1. Sin figurarlo
llegaban los siguientes
días sabor a ti.
Sin figurarlo
aquella vez bastó.
Mi alma te abrigó.

2. fueron las veces,
cálidos vapores acompañaron
nato sorbo amargo;
engaño, del paladar al mirar
por ti encontré deleite.

3. Me llevaste consentido
con tus demonios a un encuentro.
Me encontré
un hogar entre lo ajeno.

4. [El tiempo dicta decir “fueron”.
Mas a la memoria y a destiempo
el tiempo dictó decir “somos”.
Con él lo insoportable
hubo alguna vez un tiempo.]

5. Variopintas formas
sombras perfiladas de oscuridad.
Variopintas son sus tonalidades.
Varias veces las dejé entrar.

6. Si el devenir
desvanece tus contornos
seguiré las sombras de tu andar
hasta que solo me quede
la luna y el recordar.

7. Sabes el sentir.
En la locura y en el silencio
estoy aquí.
Aquella noche ella
guardó en mí
una estela
luz sabor a ti.

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Prematura

Renuncio hoy A las palabras En verso en prosa, De tinta, sonoras, callas Alguna vez dedicadas.             Porque Venidas a menos, Vacías y olvidadas No tienen nada por decir Ni nada por hacer. Balbuceos sucios, Engañosos y ofensivos Del genuino infante, primerizo En nombrar al mundo apenas visto             Porque Las palabras vacías no son más Que anhelos del ignorante, Infante o amante, Que asfixian y duelen. Acaso estas mienten El último aliento Que a medias tintas anuncia La muerte prematura Del poeta que no soy. Que no fui.

Solo

Sombra oculta indefinida estoy nadie me nombra. Oscura visto el lienzo mortifero sabor a nada. Libre me dicen apenas me desean ruegan me vaya. Olor a muerte sé no ser bienvenida al anochecer.

Te dejé

Cada vez que dudaba de lo que decías sólo te oía decirme: “Ah, ¿lo dudas?”, como una gran culpa de mi parte y una ofensa hac ia ti, recibiendo tu indignación acompañada de tu silencio.   Pero el día en que ese otro se hizo pasar por ti y te encontré luchando contra él, ambos a punto de matarse uno al otro, estaba en mí la oportunidad de salvar a uno; en ese momento no sabía quién era esa persona con la cual había decidido compartir mi vida, con la que había intimidado mostrándole la construcción de mis pensamientos, mis miedos, mis luchas, mis heridas y cicatrices: mi personalidad y, sin dejar aparte como algo distinto de lo íntimo, mi erotismo y mi sexualidad. Quién de las dos personas que tenía frente a mí, uno sujetando el brazo diestro del otro alejando de su rostro su mano la cual apañaba una brillante navaja y con la derecha tomaba por la muñeca ejerciendo fuerza en sentido contrario hacía sí mismo para soltar de su cuello el antebrazo que lo asfixiaba, era ese ...