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Mostrando las entradas de mayo, 2018

Quizás

Quizás la vida me tiene muchas cosas, pero cómo recibirlas sin tener vida. Quizás lo más perjudicial es  creer que se sabe todo sobre el amor. Quizás lo más que te quita la vida es no estar consciente de la muerte. Quizás la muerte es el sazón del sabor de la vida. Dicen que los poetas son los que más mienten, quizás son ellos los que mejor expresan. La soledad es una compañera de la vida, y qué pasa cuando no se sabe vivir con ella. Quizás es por eso que la excluyen y temor causa cuando está en su plenitud. Quizás siempre hemos vivido con estos quizás, y quizás jamás lleguemos a saber que son parte de nosotros y que su compañía será, quizás, hasta el fin de nuestra conciencia.

El tiempo que fue

Continúa en un tiempo distinto estos cristales líquidos cesarán y serán pasado sólo un mal disgusto. No guardaré luto chismean mis sollozos sólo dejaré de rellenar la tinta al lapicero y saludaré al azar. Déjame mirar al sol ser otra vez mi astro la luz y el calor no serán lo mismo cuerpos distintos. Y para que no miremos atrás extraños seremos guardando cuantos recuerdos sólo al pasar te pido no sonrías al alma que me sentiré en casa. Pasará más el tiempo ni tú ni yo nos acordaremos que el amor no podrá volver a los lugares en donde fue. Y adiós no se dice aún dejando al olvido decirlo ay de los recuerdos de mí cuando te habré perdido. Cree en ti mismo amor mío fuimos pasajeros de un tiempo ya no nuestro qué placer habernos conocido.

Voluntad

Y quisiera altura y tranquilad que el acontecer cotidiano y el no tanto llegarán como vecinos sin perderme en los estribos. Que no me marquen las ausencias ni las presencias y que si he de llorar dure sólo tres minutos no una eternidad en el alma. Que en el amor encuentre la brevedad ignore la indiferencia olvide el interés y que en sus labios encuentre frialdades y no esperanzas. Al final me perderé perenne será de mí lo que vos desee o lo que quede de mis grandes esperanzas.

Querido

Querido Ve a las altas hora que me tienes escribiéndote sólo para ti. No sabes las ganas que había tenido de unirme a ti en nuestras letras. Mi voz se calla, pe ro mis palabras hablan. Tú puedes escucharme en la distancia con la armonía en mi poesía. Pero eso no evita que tenga tantas ganas de colgar de tu cuello mientras me abrazas y me elevas por los aires. No dejes jamás tu promesa que yo eternamente me estaré plasmando con dedicación a ti en mis hojas. Quiero encontrarme contigo y aunque el tiempo marque una gran brecha entre nosotros, podamos mantenernos unidos con ese hermoso sentir que nos damos uno al otro. Tuyo, Edgar

Aquella vez

Y después de tanto sentir el alma estrujada desbordarse en cristalinos trozos que empañan el pensamiento y asfixia por cuanta mundanidad, en un arrebato de decaimiento me fui en un ingenuo intento, estúpido, de hacerte libre como aquella primera vez que nos miramos ahí siendo cada quien; ya no, lo mismo no puede ser una vez que el corazón aprende a elevar su ritmo cuando está en compañía. Más ingenuo fue mirarte aquella vez.

Fenecer

Qué haces con imágenes de momentos Con recuerdos que han quedado grabados y guardados Bajo el rubro: en el amor y en la felicidad; Esas dos grandes pretensiones  del ser humano. Aún siendo relativo el tiempo siempre fenece Y con sí todo cuanto lo acompaña El ser en algún momento Porque nunca se es eterno Cuantas veces lo oí por tu voz Cuantas veces me faltó decir No una eternidad, sino nuestra manera de ser en el tiempo Sin miras al final, sólo a ser. Y porque nada es para siempre Terminando sin inicio Me voy olvidándote Haciéndolo a cada instante Por la incoherencia Porque aún te quiero Y te quiero siendo Y te quiero sintiendo. Sólo queda apuntar a la luna, Nos veremos en las estrellas.