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Mostrando las entradas de septiembre, 2017

Desolación

Madre, lo siento te he mentido me avergüenzo de lo hecho que si abofeteado resulto no esperaba menos. Lloro por los muertos mejor que yo pudo haber sido alguno de ellos. Qué desolado me siento me abandoné a mí mismo despreciable y gélido a un infierno. Me odio y me reprocho perdido en el olvido, ¿espiará mis culpas algún piadoso? A un pérfido humano inmundo.

Y así

No necesitas decir nada amor, sé que estás por machar de mi lado… aunque hace tiempo que dejaste de estarlo. Esperábamos el atardecer en aquel sofá del cual solías decir que estaba hecho para mí. Mírame ahora tan lejos de ahí. No aparentes el mismo interés por mí, que ahora entre nosotros sólo queda lo que hay por dejar. Y perdóname que hasta estas alturas me permita mentir que todo está bien. Bien sería volver al café por la mañana y alimentar los peces. Antes de estar aquí he parado los relojes, he roto la Relatividad y me volví teísta para hurtar la eternidad. Por favor sólo un infinito en otro, después sin más tendré que volver, que he perdido a mi compañero celestial. ¿De dónde tu velocidad de escape de nuestro abrazo gravitacional? No me des respuesta alguna, es pura retórica al dolor. Que después del sofisma sólo el abismo como verdad, ni tú ni yo figuraremos más en la existencia. No me lleven flores que sólo dormiré un poco. Perdón si fueron sólo palabras, rec...

Palabras de retorno

Te escribo a ti cariño por amor a tu paciencia y tiempo por haber hecho de esto algo significativo. Espero tu encuentro a un tiempo nuestro en el que aprendimos juntos sobre ventarrones y buenos tiempos. Si llegas alguna vez a preocuparte por lo que pudo ser y hay ausencia por doquier recuerda que fui feliz contigo al amanecer. Cariño, miras el camino encontrando rastros conocidos de lo que un día fuimos sigue el sendero vuelve no te olvido.

Recordatorio

Qué pesar el comenzar. Las lesiones duelen aún en buenas atenciones y con suaves vendajes. Sanan a tiempos dilatados, lo hacen y aún lastima. Desorientado, las posibilidades no son probables, se desfiguran a tanteos. Como si nunca haya sido conocida, la esperanza aparece nueva y tan lejana que en posesión de los dioses un mendigo hombre no puede hurtar. Pero después aparece tan claro, no puede ser sino humana, y nacer en atropellos cuando el dolor cala por lo óbito ausente que es uno y lo mismo con el espacio. Adiós a ti, por el recordatorio innecesario de que sigo vivo.

Maldito seas

Odio tener las pestañas húmedas y mirar la luz con sus tantas delgadas líneas doradas. Cuántas maneras de manifestarse y el dolor sólo es uno. Permanece en el silencio y en la espera, jugando ser el Tiempo, el Sentido y la Existencia. No llama para llegar, pero estando grita aún tras cerraduras. Todo un día se vuelve ficticio y todo parece una ilusión; nada gusta y nada calma. Aparente silencio, las voces del alma susurran y claman, a tono por recuerdo, querer vivir un poco más. Puesto el piloto en máximo ardo con ellos. Será por amor, maldito amor, que se ha roto y se desvanece ante mis ojos, la dialéctica entre lo que era tuyo, lo mío y fue nuestro.