Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2015

Un adiós en el silencio

Se miran en silencio, la puerta está abierta. Hace minutos que las palabras cesaron pero el frio comenzó a calar. Uno allí y otro allá, cada vez más distantes en el tiempo. Quizá, el hecho de que éste siga siendo el mismo para ambos, así el espacio haya cambiado, sea lo que más les duela. No es necesario el cuerpo del otro, el otro distinto de ellos, para sentir que sigue ahí aunque sólo uno haya probado ese calor distinto. Se ha despedido con mirarlo por última vez al momento consecutivo de comenzar a caminar. Sigue el silencio. Ya no son sus palabras ni las del que ha quedado atrás, sino el sentimiento, único posible ahora que están lejos. Única forma, de seguir unidos sin estarlo a la vez.

Cuando se está

Queremos encontrar el sentido de la vida razonando en los mejores argumentos. Pero así sean válidos, ¿qué verdad tenemos de ellos? Quisquillosamente: ¿ qué verdad obtenemos de ellos? Cuando sólo estarán presentes mientras los recordemos y quizá intentemos aferrarnos a ellos. No obstante, sintiendo que el mundo cae bajo nuestros pies y la ausencia de seguridad nos asfixia.   El hacer reafirma y solidifica o derrumba y destroza todo pensamiento, así el más persuasivo.   Parafraseando: hay esperanza si hay vida. Pero no es una condición necesaria, ni la una ni la otra. Mera posibilidad de este mundo con el que nos acogemos mutuamente.   Si es posible la vida en un mundo posible y estás en él es posible que sea posible, sabrá cuánto probablemente, que haya esperanza y posiblemente la tengas.   Que el pensamiento y el hacer mientras estamos sean la esperanza y la vida misma. En cada argumento, en cada acto, la re, co y afirmación sean, de que estamos y ...

Estás

Compartimos lo que llaman red, t-e, en donde la causalidad se da, como nuestro encuentro. El aire es de todos y solo nuestro a la vez, cuando me robas suspiros y el aliento a tu encuentro va. Me pregunto si será prudente preguntarme por ti, con esas ganas de con solo mirarte, tocarte. No te mentiría al decir que ya estás más aquí, como la misma temporalidad en la que te escribo: presente y ahora.

El día después

Disculparás mi dogmatismo, ese del cual, quizá, te diste cuenta. El que siempre llevé conmigo y del cual ni el más fuerte escepticismo pudo liberarme. Ese, me lleva a escribirte estás palabras pensadas en un tiempo distinto al que son plasmadas. No quiera que en la proximidad certera e incerteza a la vez no me permita decírtelas. La suposición de tu ausencia y aun de tu partida no determinan el pretérito de tu ser. Cuando las estrellas se crearon y hubo tanto calor como cuando mirábamos los puntos brillantes del tapiz en nuestros ojos te abrazaba, así en el juicio o en la circularidad del punto divino dantiano o en la nadea deutschgger, allá y aquí tanto como aquí: eres. No hay para mí más declaración, o mejor escrito, mejor recordatorio afirmativo de un suspiro robado que aun cuando te pienso en la protección y sostén que otros labios te darán, la geometrización de tu cuerpo que otros dedos harán, y la felicidad que tendrás causa de otros sonrisas, me dejo dejarte seguir siendo...

Irse después de un siempre

Aun el silencio mental es imposible, por más que queramos concientizar el acto; terminando en tener su aparente estar sólo en palabras, y las más grandes intenciones de que continúe. Si me recargo de un costado, en el vidrio del camión, sólo obtengo que mi cabeza rebote al ritmo del motor y se balance hacia delante con algún que otro pedaleo al freno. No logro concentrarme. Olvidar muchas veces, por no cometer el error implicado en el siempre, me ha parecido un absurdo. Quiero hacerlo recordando, pero cuando hago esto más lo atraigo, hasta que se queda ahí, no tan lejos de mí. Sin engaños, más aún: en mí. Pero cuántas millas, o cuántos cuántos implican el para siempre. Nos perdimos en la intuición de la linealidad, y el tiempo, para quien somos incognoscibles, está aquí. En las metáforas te perdí, diciéndome referencias como la Luna y Plutón, hasta lo inexistente para nosotros aún pero que no dudo que quizá sea; no obstante te alejaste siguiendo un camino y abandonaste a quien t...