Vuelves, vuelves, maldición que trae dejar, dejar al sentimiento entrar. Vuelves, vuelves, porque fuerte nunca fuiste para dejar al sentimiento entrar. Vuelves, vuelves, la claridad ausente; y si la firmeza no existe ¿qué sostiene? ¿qué contiene? Vuelves, vuelves, y el infierno presente entona todas las voces del alma. Lluvia torrencial no calma las llamas que la consumen. Vuelves, vuelves, porque así quisiste: volver, volver a amar otra vez. Vuelves, vuelves, hasta que encuentres lo que perdiste aquella vez que creíste y nada tuviste. Vuelves, vuelves, hasta que pares. CDMX, 27/jun./18